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Los acontecimientos en el mundo marchan tan vertiginosamente, que apenas si da tiempo de interpretar esta compleja realidad, van desde hechos internacionales como la criminal invasión a Irak por los ejércitos genocidas comandados por los norteamericanos. Hasta los acontecimientos nacionales, no menos importantes, al menos para los mexicanos que mucho sabemos de ingerencias imperialistas.Ý Por medio de otra guerra velada y sorda aún algunas veces, agresiva y descarada otras, pero efectiva para los intereses transnacionales el Gobierno panista de Vicente Fox pretende privatizar las empresas del sectorÝ energético remata la biodiverisadad nacional yÝ promueve reformas constitucionales para allanar el camino a la inversión extranjera.Ý

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ÝEn este contexto, sobre los trabajadores se cierne un golpe aun más brutal que la reforma a la Ley del Seguro Social que permitió la creación de las Afore, La reforma laboral legalizara la sobreexplotación de los trabajadores del país.

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ÝìEl proyecto Abascalî de reforma a la Ley Federal del Trabajo, es un intento más de los gobiernos neoliberales por desregular las relaciones laborales en nuestro país, como antes lo hicieron los gobiernos de Carlos Salinas en 1988-1989 y Ernesto Zedillo en 1995 y 1998. Al final de cuentas el objetivo es el mismo, introducir en las relaciones laborales los principios de productividad, flexibilidad, movilidad y polivalencia, partiendo de reformar el Artículo constitucional 123.ÝÝ

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ÝCon distintos matices, los tres partidos que hoy son parte integral del régimen: PRI, PAN y PRD están de acuerdo en reformar la Ley Federal del Trabajo. Lo están también el Congreso del Trabajo y la UNT, las centrales obreras más influyentes de la nación, todos integrantes en 2001 de la Mesa Central de Decisión para la Modernización de la Ley Federal del Trabajo. Tanto las propuestas de los partidos como de las centrales obreras tienen un profundo carácter antidemocrático, pues no han sido consultadas con los directamente afectados, ómás de 20 millones de trabajadores del paísó. Además, la ìmesa de concertaciónî parte de negociar entre iguales la reforma, el sector obrero y el patronal; nada más aberrante que esta premisa. Pues, mientras los patrones tienen a su favor varias leyes que los protegen; los trabajadores sólo tienen la LFT.

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ÝConsideramos que tenemos dos caminos: o exigimos el respecto y aplicación estricta de la ley actual e impedimos se reforme el Art. 123 o nos movilizamos todos los trabajadores de manera independiente a los ìcúpulas sindicalesî para imponer una ley desde los propios intereses de nuestra clase, los explotados y oprimidos.

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Ý¿Cómo confiar en ìíideresî que permitieron la imposición de planes de productividad en la desnacionalizada empresa Teléfonos de México? O ¿Permitirles la defensa de nuestros derechos a quienes aceptaron en la Cámara de Diputados la reforma a la Ley del Seguro Social? O ¿Encargarles propuestas laborales a quienes se han encargado de liquidar prestaciones sociales a los trabajadores universitarios? ¿Cómo reconocer su liderazgo cuando se han perpetuado el poder mediante maniobras antidemocráticas?

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ÝLa defensa de los derechos de los trabajadores será efectiva cuando ellos mismo conduzcan sus organizaciones sindicales con métodos democráticos. Sólo la unidad de los ìde abajoî puede llevarnos a derrotar los planes del FMI y BMÝ que pretende aplicar al pie de la letra el gobierno foxista. Ni los falsos redentores, ni los diputados, ni los partidos políticos registrados ni los jueces resolverán sus demandas al pueblo trabajador.

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